La última vez que estuve en un hospital psiquiátrico fue hace casi 10 años. No fue la primera vez y siendo realistas no creo que haya siendo la última. No tengo miedo de eso, se que mi situación es buena y que las crisis que he tenido me han guiado a tomar decisiones que me han convertido en la persona que soy. A simple vista soy una persona normal, pero nadie realmente es normal ¿cierto? Vivo con un trastorno psiquiátrico llamado esquizoafectivo del tipo bipolar. Suena intenso, pero es mucho más manejable de lo que piensan. Llevo una vida muy ordinaria, la única gran diferencia es que debo de tomar medicamento y que no puedo desvelarme demasiado. Fuera de eso puedo hacer todo lo que hace una persona común. Tengo trabajo, pareja, genero mi propio dinero, puedo viajar solo y no necesito cuidados especiales. Eso sí, debo de cuidar mi alimentación para no subir demasiado de peso y en el día debo de mantenerme hidratado.

La última vez que estuve en el hospital pesaba casi veinte kilos más de los que peso ahora. Por varios años desde el 2007 hasta el 2014 tuve un sobrepeso entre 15 y 20 kilos. En el 2009 estaba muy gordo y aunque lo intentara no podía bajar de peso. Los primeros días cuando estuve en el hospital me daba muchísima hambre, inclusive me comía lo que mis los otros pacientes dejaban o desperdiciaban.

La última vez que estuve en el hospital no fue una experiencia traumática, en cierto grado la disfruté. Traté de ayudar a muchas de las personas que estaban ahí. Algunos deprimidos otros sin un propósito o simplemente perdidos en su mente. Yo no terminé ene l hospital por una depresión, todo lo contrario, terminé ahí por una hipomanía. Una manía es el polo opuesto de la depresión, por eso le llaman bipolaridad. Una hipomanía es una condición menos fuerte que una manía completa, tiene muchos de los síntomas a una menor escala. Algunos de los síntomas que yo tuve fueron:

  • Exceso de energía
  • Insomnio
  • Hablar hasta por los codos
  • Pensamientos de grandeza
  • Impulso para hacer negocios
  • Creatividad bizarra
  • Pérdida de apetito
  • Miles de pensamientos en la cabeza todo el tiempo

Hay otros síntomas de esta condición que yo no tuve como la hipersexualidad y otros que no recuerdo en este momento. Pienso que es una enfermedad interesante y mucho mejor que otro tipo de enfermedades. Me limita en muchos aspectos, pero al mismo tiempo siento que me ha permitido desarrollarme en una buena persona.

Ya he platicado antes que la última vez que estuve en el hospital conocí a un amigo que después me invitaría a la Iglesia Mormona. Aunque tardé casi cuatro años en aceptar esa invitación fui un muy buen mormón de abril de 2013 a abril de 2016. Salí de esa iglesia después de haberle dedicado tres años de mi vida y salí por muy buenas razones, no las explicaré ahora, pero pueden leer todas ella en esta publicación que hice hace unos meses:

¿Por qué me uní y por qué decidir salir de la Iglesia Mormona?

Es interesante analizar las consecuencias que tienen los eventos importantes en nuestras vidas. Después de 10 años de mi última hospitalización me doy cuenta lo mucho que ha cambiado mi vida y como un evento aleatorio pudo llevarme por caminos que nunca imaginé recorrer.

En estos 10 años tal vez no he cumplido todas mis metas, he fallado en muchos negocios, he decepcionado a muchas personas y roto algunos compromisos. Pero no me arrepiento de nada, me gusta el camino que estoy recorriendo ahora. Estoy muy feliz con Gris, mi prometida, aunque es muy estresante estamos felices con el trabajo que tenemos en Airbnb ya que estamos pagando la mayoría de nuestros gastos y también estoy muy feliz con Steem.

La última vez que estuve en el hospital era una persona muy diferente, física, mental y espiritualmente. Pero le sonría a ese Eddie del pasado y le doy gracias por las decisiones que tomó. Gracia a él, estoy aquí, en este lugar y en estas circunstancias. No tengo miedo de una futura hospitalización porque sé que tengo el apoyo de mi familia, además se que estoy muy sano mentalmente y que soy mucho más fuerte que hace 10 años.

Fuente de la imagen


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *