Esta puede ser una historia un tanto simple, pero sin duda me ha dejado una gran lección. Desde hace meses me la pasaba haciendo corajes con mi conexión a internet, les doy un poco de contexto. Actualmente Gris y yo vivimos en una pequeño cuarto que es independiente de la casa de mis padres, el terreno es un poco grande así que el WiFi no cubre toda el área (First Wolrd Problems? Nah…). El modem “principal”, es decir a donde llega el internet está en casa de mis papás y de ahí tenemos un cable Ethernet que llega a un router que está en mi escritorio donde tengo mi computadora. El problema es, o más bien era, el siguiente: Cuando iba a casa de mis papás tenía que conectarme al modem principal, eso me consumía preciados segundos jajaja y cuando regresaba tenía que volver a conectarme al router, era bastante molesto. Pensé en mucho tiempo en una solución…

Investigué en internet cómo podía hacer que los tres modems/routers tuvieran el mismo nombre y clave. Así es tres, porque en el Bungalow que rentamos por Airbnb hay un tercer router que tenía otro nombre y que también alimenta la casa de mi hermano con Internet. Tal vez no lo busqué bien porque no encontraba la solución. Hoy decidí buscar otra vez y me esforcé por pensar en las palabras claves correctas para ponerlas en Google, encontré un video de un señor norteamericano que duraba 35 minutos, pensé que tal vez tenía la solución. A los 10 minutos me di cuenta que el ni el mismo entendía su explicación así que desistí y comencé a configurar todo por mi cuenta. Mala decisión.

Reinicié el router que está en mi cuarto y algo hice porque lo dejé sin internet… Traté de configurarlo manualmente y no funcionó, inclusive busqué videos tutoriales pero no tuve éxito. La verdad es que no me acordaba cómo lo había configurado la primera vez. Estaba a punto de tirar la toalla y mandar todo a “volar” pero decidí intentarlo de nuevo. Con la poca señal de WiFi que llegaba desde el modem principal bajé un programa para configurar el router de forma automática y voila ¡tuve éxito! Pude cambiar el nombre del router y la contraseña.

En vez de regresar a la configuración inicial, es decir, cada router con nombre y clave diferente, decidí arriesgarme y poner un nombre común: Flaps. Ese es el nombre que tiene el router que está en el bungalow y que le da internet a la casa de mi hermano. Funcionó. Decidí también cambiarle el nombre al modem principal y también funcionó. No se cómo no se me ocurrió hacer esto antes y los que sepan más de tecnología que yo han de estar pensando que soy un poco lento para estas cuestiones jajajaja.

La moraleja de todo esto es que no debemos darnos por vencidos. Una de las habilidades que mejor se pagan en este mundo es la de resolver problemas, seas empleado o emprendedor. Hoy me frustré mucho con este problema, pero sentí una enorme satisfacción cuando lo pude resolver. Si hubiera dejado que algo así me venciera no podría estar tranquilo en este momento y platicándoles este pequeño problema que decidí tomar como escusa para mi publicación diaria. Si no me hubiera esforzado un poco más no podría ver el siguiente capítulo de Game of Thrones con Gris. Tal vez hubiera dejado sin internet a mis inquilinos y tal vez estaría de muy mal humor.

¡Hasta la próxima!

En otra publicación les platico de mi opinión de Game of Thrones, Gris y yo estamos haciendo un maratón intenso jejeje.

@eddiespino

Foto tomada de Unsplash.com


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